Oct 27

Diplomantes de generoTras largos caminos recorridos, unos desde la selva chocoana-antioqueña, desde el eje cafetero manizaleño, los otros desde la selva de asfalto y desde las frías tierras boyacenses, los caminantes de red La Sonora, estudiantes de la UNAD, de la UCO, de Asenred y ALER volvieron a encontrarse en las verdes montañas del oriente Antioqueño para recorrer ahora los senderos de la investigación, acompañados de la mano de la antropóloga y comunicadora Mónica Valdés.

El sitio que albergaría  a los 26 soñadores del Diplomado para la ciudadanía y la paz en género, desde el 26 y hasta el 30  de octubre, sería el Centro Santa María de la Universidad Católica, del municipio de La Ceja, departamento de Antioquia.

Los retos nuevamente se presentaban, había que mostrar los resultados que arrojó el primer acercamiento a la  investigación desde la pregunta: ¿Cómo es la participación de la mujer en la radio comunitaria, de interés público y radio escolar?. El diálogo inició, la emocionalidad surgió, las dudas afloraron y la necesidad de construir a través del encuentro de saberes.

La primera jornada recordó que la radio comunitaria, escolar y la de interés público en nuestro país son tan diversas como su geografía, sus costumbres y su gente. El primer grupo hizo que se reevaluara el concepto de la radio, al ver un sueño de comunicación comunitaria convertido en  la comercialización a través de la radio.

Y así fueron manifestándose los primeros encuentros con el hacer investigativo, en donde se resaltó el trabajo de la caminante de Tunja: Nancy Buenahora, quien expuso la vivencia de las mujeres radialistas en Boyacá, desde Uptc Radio 104.1, la única emisora universitaria del departamento. Se evidenció la participación de las estudiantes y docentes desde diferentes disciplinas, unas con la motivación de adquirir competencias comunicativas y abrirse espacios profesionales integrales, otras en el marco de una práctica académica.

Buenahora relató que las radialistas Karina, estudiante de décimo semestre de la licenciatura en educación ambiental, Ximena bióloga y madre de un niño, de un año, entre otras, se han encargado de  conmocionar con su experiencia a María Claudia, una mujer de 48 años, secretaria de la emisora, pero también madre de dos hijas que cuestionó el modelo de familia y se empoderó junto con sus hijas de un nueva forma de tomar decisiones.

Nancy reflexiona y expone sus conclusiones con todo el grupoNancy manifestó que algo que le reveló este primer acercamiento fue la ruptura de esquemas sobre la investigación; ya que comprobó, en el andar  que practicarla no significa despojarse de lo que uno es y de lo que uno sabe, por el contrario está cargada de sensaciones, pensamientos y emociones del observador.

El relato de Nancy estuvo lleno de reflexión, de miedos, de subjetividades, de dudas y aciertos, en fin de unos ojos que buscan mirar con más detalle aquello que le era común dentro de su cotidianidad profesional y laboral y que ahora trata de ver desde las trincheras de la investigación, experimentando el extrañamiento que le produjo este encuentro con unas realidades que todo el tiempo han estado ahí.

 Esta parte del sendero volvió a emerger en Nancy una nueva crisis profesional, pero sobretodo personal, como mujer y como investigadora. Evidenciando la necesidad de seguir recorriendo estos senderos de la investigación que ayuden a visibilizar la situación de las mujeres, sus realidades,  adversidades,  sentires y pensares que potencialicen el empoderamiento de su ser, ayudándolas a transformar los entornos boyacenses.

Y así, la noche los alcanzó escuchando más y más voces y visualizando otros senderos,  planteando nuevos retos, centrando más el objeto de estudio, sólo hacia la radio comunitaria y de interés público, estableciendo categorías de análisis y ajustes que hacer, en aras de construir el trabajo final para mostrar a América Latina el paisaje diverso de la radio, que se presentará con la conclusión del diplomado.

Los senderos de la investigación remataron con la noche de los tolditos

Las guaguas ecuatorianas en la mesa llamaron la atenciónEn la noche los diplomantes demostraron en los toldos regionales toda la creatividad y sentido de pertenencia por los paisajes de su tierra, sus valores, las industrias de su coterráneos: Las panelitas y la jalea de La Ceja empezaron endulzando el paladar de los asistentes, las guaguas (término utilizado para nombrar a los niños y las niñas en Ecuador) y el colorido de las fiestas de la mama negra se hicieron presentes por ALER, la Universidad Católica del Oriente tuvo dignos representantes materializados en el poncho, sombrero y carriel paisa.

La noche avanzaba y para el frío llegaron desde el centro del país las cobijas, los sacos y las bufandas arco iris que representan la diversidad; matizados por publicaciones de investigadores de la violencia de género, los derechos de las mujeres, y los resultados del trabajo radial comunitario de todo el país representaron al Grupo Comunicarte, el Centro de Comunicaciones Paulinas, Contagio Radio y Catedral Estéreo; para concluir ese toldo con el sabajón Boyacense que prendió los ánimos.

Las degustaciones regionales subieron el apetito... y el animoLa juventud de San Carlos expuso con orgullo productos e imágenes que quedan en la retina de sus visitantes. Destacándose las imágenes que recuerdan que San Carlos es la costica dulce del oriente antioqueño. En contraste la exposición del Santuario recordó fechas e iconos patrios, su basta tradición religiosa y su producción agraria evidenciando porque es la despensa agrícola de Colombia. El remate vino desde San Luis con paisajes para los deportes extremos.

Quedan en el paladar los sabores, los olores, y las imágenes de una Colombia y una América Latina  tan diversas como el género.